lunes, 31 de octubre de 2011

"Una en 1 millón..."


Suena como algo imposible, algo lejano, fuera de nuestro alcance y mucho más de allá de todos nuestros sueños, tener "Una oportunidad en un Millón" si es posible, para ti, para mí, para alguien en cualquier parte del mundo, todos creen, pero solo 1 la tendrá, solo 1 en un millón, y tú que número eres?

domingo, 16 de octubre de 2011

¿Solo un sueño...?






Al morir la luz del día me sumergí en el más profundo y extraño sueño, caminando por una enorme avenida de la gran ciudad, las personas vivían sin detenerse al verme pasar, música en algunos hogares, charlas interminables en otros, transcurriendo el tiempo que se había detenido sin que nadie se hubiese percatado de ello, ese tiempo que parecía interminable y que había llegado a su fin. La quietud del silencio invadió el espacio a mi alrededor y continué mi caminar, los animales actuaban extraño, los más tiernos actuaban salvajes, agrediendo y huyendo de todos a su alrededor, eso me dio algo de miedo, pero seguí adelante mientras un halo de luz tenue captó mi atención hacia el cielo, aparentemente nocturno, pero no negro, sino gris y opaco como si una suave capa de polvo lo tornará en ese tono, busque consuelo en la brillante luna, pero no la pude encontrar, fue entonces cuando observé pequeños destellos de luz, como explosiones en el cielo, lluvia de meteoros al principio creí, pero era más que eso, era como si las estrellas que desde siempre admire en el majestuoso cielo estuviesen conmoviéndose y cayendo delicadamente como polvo al suelo, era un espectáculo maravilloso y aterrador al mismo tiempo, busqué rápidamente con la mirada si alguien más veía lo que yo, pero nadie se percataba de ello, volví la vista la cielo y aquello continuaba mientras un casi imperceptible zumbido de explosiones se percibía a lo lejos, entonces otras luces aparecieron de pronto a lo lejos, luces que giraban, se detenían, subían y bajaban, brillaban como estrellas del firmamento, pero estoy segura que eran más que eso, observaban allá desde el cielo, entonces una nube reflejó una luz y de ella apareció por fin la luna, en un color casi amarillo y que no tardo en convertirse pronto en algo anaranjado y rojizo, eso me alarmo un poco pero parecía que en aquel lugar yo era la única testigo, entonces escuche una voz desde el cielo diciendo: “Ha llegado el tiempo al tiempo, ya no hay más…” Entonces corrí hacia las casas y gritando lo que estaba sucediendo, pero nadie quiso escuchar, se burlaron de mí y me echaron, pero seguí insistiendo con palabras que vinieron a mi sin saber que las sabia y otras que creía que había olvidado, pero todo fue en vano, fui hacia donde pude a avisar y mientras lo hacia la tristeza me invadió por la frialdad de los sentimientos de los seres humanos y de lo sumergidos que estaban en la vanidad de la vida, caí de rodillas en el camino porque ya me faltaba el aliento, entonces un muchacho se acerco, creí que se acercaba a ayudarme, le avise lo que pasaba y le pedí que mirara conmigo hacia el cielo, pero aun viéndolo con sus propios ojos, solo dijo que eso no era nada, que yo perdía el tiempo, que todo aquello era un proceso natural, se acerco a mí y robo un pequeño bolso que llevaba colgado a mi costado y salió corriendo rápidamente  mientras se reía de mi a lo lejos, no intente seguirlo porque algo más importante sucedía que lo que ese bolso en su interior contenía, la voz se escucho otra vez diciendo: “Ha llegado el tiempo al tiempo, ya no hay más…” entonces allí de rodillas baje la mirada al piso y ore en silencio, acepte el destino que hacia el mundo venía, una brillante luz se acercaba a mi antes de lo inevitable, pero no pude alzar la mirada y una dulce paz me invadió haciéndome sentir que no vería el horror que estaba a punto de pasar, que pronto estaría en otro lugar, me sentí ligera como si flotara, entonces los seres humanos tuvieron conciencia de su destino, pero yo estaba lejos de allí, tuvieron la misma oportunidad, pero no habían querido escuchar, ahora en este nuevo lugar había un nuevo comenzar, pero la luz del nuevo día me hizo despertar, y una pregunta me asaltó al instante ¿habrá sido todo esto solo un sueño y nada más, o quizás algún mensaje de lo que podrá en un futuro próximo pasar?... ¿acaso será este el destino de la humanidad?

lunes, 3 de octubre de 2011

Jugando a ser grandes...



Hoy me topé con una escena más de la vida diaria, la cual me trajo algunos recuerdos gratos de la niñez junto a mi hermana mayor Carmen, todo esto ocurrió gracias a que este día estuvo lluvioso y por consecuencia el clima que había estado bastante cálido en días anteriores refrescara de una manera de lo más sorpresiva, y ya que yo resido en un lugar donde días así son escasos, salí a disfrutar de el viento fresco, me recargué en la cajuela del auto aprovechando que la lluvia había cesado un poco, habiendo dejado ese bello aroma a tierra mojada en el ambiente. Desde ese punto observaba la calle cuando de pronto un par de niñas salieron de una casa de la acera de en frente a jugar. Al principio no preste mucha atención hasta que escuché un taconeo extraño, entonces voltee y pude ver lo que pasaba, ese par de niñas de unos 6 ó 7 años de edad habían tomado los bolsos de sus madres y se habían puesto también sus zapatillas, las cuales obviamente eran muy grandes para sus pequeños pies y les dificultaba el caminar, pero eso no les impedía el tratar, colgaban los pesados bolsos en sus hombros al tiempo que entablaban una amena charla de chicas, imitando graciosos gestos de mujeres grandes sofisticadas. Cruzaron la calle y pasaron arrastrando sus zapatillas frente a mí, no pude evitar reírme ante esta maravillosa escena llena de inocencia, lo primero que pensé fue que esas zapatillas se arruinarían con el trato que les estaban dando, ya que nosotras las mujeres sabemos que ese calzado no es muy barato, fue entonces que me recordé junto a mi hermana jugando a ser mujeres mayores cuando teníamos mas o menos esa edad, usando los zapatos de tacón de mamá, arrastrándolos por toda la casa, recuerdo también que tomábamos su maquillaje y lo usábamos, e incluso habíamos inventado un juego llamado "las exageradas", nos pintábamos de los colores más fuertes que encontrábamos y no nos gustaba respetar los bordes, nos colgábamos sus collares e inventábamos cientos de historias sobre mujeres ricas y presumidas, pero claro, todo esto lo hacíamos cuando mamá no nos veía, pero cuando nos descubría nos regañaba por tomar sus cosas, durante el juego nosotras reíamos y nos divertíamos mucho. Hoy recordé a través de esas niñas una bella etapa junto a mi querida hermana Carmen, donde ambas estábamos juntas e inventábamos miles de juegos, momentos inolvidables para mi, que aunque solo se viven una vez, existirán por siempre en mi mente y en mi corazón, esperando que a ella sienta igual que yo.