domingo, 26 de junio de 2011

"Otoño"

Desde pequeña recuerdo  siempre haber disfrutado los paisajes de otoño. Bellas hojas doradas cayendo de los arboles al toque del viento fresco que las hace mecerse, y el aroma en el ambiente que anuncia el fin del ardiente verano.
La sensación de libertad del alma y del corazón que da lugar a la felicidad, sí, a una felicidad un tanto inocente que no proviene del dinero o de la gente.

De niña disfrutaba cada época del año, pero ninguna como el otoño,  lo sentía correr por mis venas y adoraba como dibujaba una sonrisa en mi rostro, una no fingida, sino una directa del alma.
Salía a sentarme en la banqueta frente a casa y escuchaba al viento susurrarme un mensaje de vida en el oído y lo dejaba jugar con mis cabellos sueltos mientras el frío viento me hacia querer correr hacia el infinito.

Hoy he crecido y una vez más espero el otoño que dará algo de vida a mis esperanzas, ese paisaje que mucho más que las flores de colores vivos llena de romance mi alma. Ese otoño que ahora es inevitable pero que no me entristece porque desde siempre lo he conocido, y ahora que ya está tan cerca sé que sabré apreciarlo porque siempre ha sido mi época favorita del año.

"Cuadro en el cielo"



Si uniera con una línea a las estrellas mas brillantes del firmamento, bien podría hacer un bello cuadro en el cielo, con hermosos trazos multicolores y así continuar hasta hacer de la bóveda celeste un gran mapa de luces para que puedas encontrarme cada vez que la vista levantes y viajar junto a mí a traves de la majestuosa galaxia hasta que halláramos a la mas bella de las lunas de Júpiter y en su luz brillar juntos por siempre.

"Un día por la tarde..."

Una tarde fresca de primavera salí a dar un paseo por las cercanías de mi hogar, una bella tarde como está no debería ser desperdiciada permaneciendo encerrada en casa, sin disfrutar su frescura, aunque ya sin sol, pero bañada de una tenue luz crepuscular que le da esta clase de magia especial de paz y tranquilidad y te abraza mientras caminas; el leve olor de la humedad de la hierba que perfuma el ambiente, el suave toque del viento en el rostro que te acaricia, esta si es una tarde casi perfecta, digo casi, porque al mirar hacia el cielo puedo ver algunas nubes sombrías acercándose, empañando el último brillo azul del cielo. Ahora caminando ya algo lejos de casa, la acera comienza a adornarse con las pequeñas gotas lluvia que caen, tocan frías mi piel y me hacen sentir escalofríos, quiero seguir caminando aunque la poca luz que quedaba ya se ha ocultado detrás del cielo gris, conforme sigo avanzando aumenta la lluvia su fuerza, comienzo a tener más frío, quisiera cubrirme para no seguirme mojando, pero no salí preparada, no sabía lo que ocurriría, continuo en mi trayecto y observó a algunos niños que salen a jugar en la calle con sus madres detrás gritando que no se mojen, que se ensuciarán y se enfermaran, pero ellos son felices haciendo el agua chapotear, los brillantes automóviles que ya no se necesitan lavar y a la naturaleza verde bebiendo sin parar, solo unas cuantas personas que me observan en mi solitaria caminata, sin inmutarme ante la magnificencia de la naturaleza. Entonces comienzo a pensar que esta perfecta tarde ya ha terminado, tornándose en una noche fría y oscura, ya es hora de volver a casa, mis ropas ya pesan cada vez mas y después de todo tampoco me quiero enfermar, mi tarde perfecta ha sido arruinada, pero haber sido parte de ello en realidad no me ha molestado, desde mi ventana al ver la lluvia, salir a caminar con todo mi corazón lo hubiera deseado, algo que es un hecho es que la lluvia un rato mas continuará y el clima que yo sepa aún no puedo controlar, mañana otro día será y espero que el sol en lo alto brille una vez más, por dentro sé que más tardes perfectas para mi habrá.